lunes, 14 de diciembre de 2015

SE QUERIAN

No conocía este poema, es del ganador del premio nobel Vicente Aleixandre, difícilmente me encuentro con textos así, como si alguien escribiera mis pensamientos.

SE QUERÍAN
Se querían.

Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,

labios saliendo de la noche dura,

labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?

Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,

a esa amorosa gema del amarillo nuevo,

cuando los rostros giran melancólicamente,

giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos

laten bajo la tierra y los valles se estiran

como lomos arcaicos que se sienten repasados:

caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,

entre las duras piedras cerradas de la noche,

duras como los cuerpos helados por las horas,

duras como los besos de diente a diente solo.

Se querían de día, playa que va creciendo,

ondas que por los pies acarician los muslos,

cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...

Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,

mar altísimo y joven, intimidad extensa,

soledad de lo vivo, horizontes remotos

ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,

como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,

dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,

donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,

ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,

mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,

metal, música, labio, silencio, vegetal,

mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

Vicente Alexaindre

viernes, 30 de octubre de 2015

LAURA DEL COSMOS

Por: Mónica González

-Como breve introducción, dedico este poema a Gpe. Laura Momita Santana a quien seguiré adorando de aquí hasta el cielo. Qepd -

  

No sé en qué momento te esfumaste
En qué instante soltaste las riendas de esta vida tan inútil
Dime qué se siente ser del cielo   ser del aire
Cómo es que las nubes te traspasan
irradiando la frialdad del universo

Y esta costumbre habitual de pensarte allá en tu casa
Cueva vegetal de pasados fugaces
Jardín de palmares     regazo floral
asedio de cariños   regaños y enseñanzas

Mi desvelo   portero de franca realidad
En qué segundo fulminaste
Tú      sonrisa de ojos rasgados
de fuertes garras combatientes
en consigna bienhechora
contra el oleaje incesante
Tú      dulce como el canto de las aves.

Hoy destino estas lágrimas
este cariño tan tuyo y mío
este “te extraño” emigrando hacia los nimbos y galaxias
Dime en qué constelación habitas
En qué elemento efímero has trocado

Espérame tú     hermoso caudal de brillos dorados
Tú     atmósfera celeste
Majestuosa  presencia angelical

miércoles, 14 de octubre de 2015

De cómo: volver a las letras.

Hace aproximadamente un año que no usaba mi blog, tengo mil pretextos para justificarme, mi computadora no servía, no tenía tiempo, la inspiración no venía, había montañas de ropa sucia.
Lo cierto es que la he abandonado, mi afición por las letras no la encuentro(lo evidente no se explica,cierto?), he empezado a leer Inés del Alma Mía de Isabel Allende, cuando estudiaba la carrera mi maestra de literatura , la más chaira de todas, hizo cagada a la escritora, contagiándome el rechazo, pero ahí tenía el libro, y el chiste es leer, y no es tan malo, digo, llevo diez páginas, a la protagonista ya se le murió el marido y está triunfando con su reinado chileno,hasta ganas dan de superarse.

Y es que eso de escribir con pluma no se me da, desde que no asisto a la escuela no hace falta la tinta en mi rutina, todo lo que tengo que decir es oral o picándole a unas teclas chiquitas del celular, a la computadora ( o Robotina, de cariño) ni la menciono, es como mis amigas, me abandona cuando más la necesito (ja ja ja un chistorete de la vida real) y hasta que junte 700 pesos no cuento con su teclado.
Entonces he descargado una aplicación muy buena, se llama Blogger, de aquí mero donde estoy escribiendo ahorita, right now, en este preciso momento la subo a www.monalambert.blogspot y LISTO! Nada más le pican con el dedo al link (en caso de tener un dispositivo touch), entran, leen y no critican a menos de que se trate de adularme (ja ja ja otro chiste, qué barbara).

Ahí está la recomendación del día, download the app, ya no hay pretextos para no escribir.

Crónica mañanera y amargada.

A veces mi jornada laboral finaliza temprano. Hoy por ejemplo salí a las 9:30 de la mañana, la calle ciertamente está desolada. Todos tienen algo que hacer a esa hora, con las cabezas ocupadas en operaciones aritméticas, contratos, firmas, que el carro, que los hijos... Yo, como para entonces ya soy una civil más, puedo darme el lujo de comenzar mi paseo de introspección y me vienen temas aleatorios que me andan picoteando la cresta últimamente. Como eso de facebook, la lealtad, el universo, el sexo y la humanidad. Conceptos lejanos que interceptan en algún punto y colisionan provocando sensaciones del tipo que hacen que se te apachurre el pecho, de una manera muy literal y física.
Es tan evidente que se vuelve innecesario tratar de explicarlo, uno no puede venir a las redes sociales y querer escupir negatividades PORQUE NO! Eso no se hace, en pleno 2015 donde la imagen virtual importa más que la esencia del ser van a decir que qué amargada, si de por si cuando me subo al camión el chofer me llama "seño" , no quisiera imaginarme doña y margara, recalco: sólo porque no encajaría en la imagen cibernética positivista... y buenotasivista ...y juveniltivista...

Qué cobardes nos va haciendo la tecnología, las mujeres escondemos hábilmente nuestras imperfecciones con poses y filtros mientras los hombres intentan mostrar mediante textos colorados e incitadores sexuales en mensajes privados toda la testosterona que los habita, claro, siempre y cuando su novia no los sorprenda.

10:00 a.m, cd. del valle sigue muerto, veo un jardín bonito y quiero una foto pal feis.

viernes, 18 de julio de 2014

Capítulo II. Las caricias finas no se cobran.


“Ya que la infamia de tu ruin destino,
marchitó tu admirable primavera.
Haz menos escabroso tu camino,
vende caro tu amor, aventurera”.
                                                   Agustín Lara


Gracias a dios vivo en la ciudad, la ciudad es diferente, es más abierta, puedo ser muchas cosas, tener tatuajes, perforaciones, el cabello sin peinar, usar la ropa que se me pegue la gana, estudiar lo que se me antoje, prácticamente no tengo atadas cadenas mentales del tamaño del juicio de la gente. Todo esto se lo debo a mi madre, se llama Eugenia, me educó de una manera a la que no podría llamar educación, yo más bien le llamaría libre albedrío, desde chica estuve sola, me hice mi primer huevo estrellado a los cuatro años,  y fue hasta entonces porque no tenía la fuerza suficiente en mis débiles dedos pequeños  para inflamar el encendedor a los dos o tres. Mi madre nunca estaba, siempre tenía que laborar, dormía de día y trabajaba de noche, llegaba a las ocho de la mañana, se levantaba a las seis de la tarde, comía, se arreglaba y volvía al trabajo, suponía que era un puesto importante pues siempre se iba muy guapa. Obviamente yo era la que tenía preparar los alimentos, a ella le gustaba la cerveza con papas fritas, era la comida más simple, me gustaba cuando elegía eso, ahorraba el esfuerzo y lo mejor de todo es que yo podía comer lo mismo, tal vez eso fue lo que causó mi obesidad desnutrida, ¡qué términos tan opuestos!, jamás pensé que eso pudiera existir. Se preguntarán entonces cómo comía antes de los cuatro años, pues increíblemente mi tía Rosalba se encargaba de mí, ella y mi madre son del rancho, cuando nací me quedé ahí hasta los cuatro años que vine a vivir a la urbe, eso favoreció a mi madre ya que consideraba que ya le era de ayuda, ya podía lavar ropa, barrer y hacer cosas de la casa. Mi vida en provincia fue muy agraciada, por lo menos en ese lapso de mi infancia tenía compañía para jugar y quien me bendijera antes de dormir, sin embargo no hubiera querido pasar ahí el resto de mi vida, es por eso que admiro tanto a Eugenia, ella fue capáz de irse de ahí en cuanto tuvo la oportunidad, bueno, ¿Qué puedo decir? debo tener crédito ya que la oportunidad vino después de mi nacimiento, fue obligada a emigrar y así darme el sustento, no sé cuánto mandaba ni en qué se usaba, lo único certero es que lo hizo.

Heme aquí ahora, ya medrada, hace veintitantos años que vivimos juntas, la vida que llevo me encanta, nunca nadie me ha mandado, soy invariablemente autónoma y opto por lo que dispongo, estudié fotografía en una escuela de paga, cuando no estaba en la escuela trabajaba, era bartender, de hecho lo he sido desde que tenía diez años, las amigas de mamá lo consiguieron para mí, éramos compañeras en el bar, siempre con la misma elegancia que portaban todas en su círculo social, los hombres las admiraban por su gran belleza, siempre quise ser así pero nunca pude, en cambio terminé siendo una mujer que usa tennis, ropa usada del tianguis,  chongos mal peinados, miles de tatuajes y cigarros en mi boca todo el día. Sinceramente creía no tendría ni una cosa en común con mi progenitora y sin embargo ambas disfrutamos hermosamente del wishky y las drogas, me enseñó a acogerlas como parte de mí, son las únicas que nunca me dejarán sola en absoluto.

Yi, así me dicen, así me digo, así me nombré, es que hubo un problema, Eugenia, mi madre, estuvo enamorada perdidamente de mi padre, Chuy se llama, él era de aquí, de la ciudad, por sus ganas siempre quiso tener un hijo,  mamá nunca tuvo los recursos para atenderse durante el embarazo, ella solo se cuidaba de no bailar muy fuerte y de no consumir bebidas que sobrepasaran los siete grados de alcohol, se percató hasta el  momento del parto que contrariamente a lo que esperaban yo era una niña, fue así como en su afán de darle un sucesor varón a Chuy, mi padre, me nombró Cristo de Jesús, sin siquiera importarle mi sexo. Chuy juró volver al pueblo por nosotras, mi madre en su pretención de no decepcionarlo, me registró con ese nombre y después canjearme  por algún otro niño entre sus amigas, gracias a dios nadie quiso, el rumor de que yo era niña llegó hasta los oídos de Chuy y fue así como nunca volvió. Eugenia sufrió mucho por ese hombre y su único propósito de venir a la ciudad era buscarlo, estoy segura de que el día que él se entere querrá conocerme, al fin y al cabo llevo su nombre. 

A los cuatro años que vine a vivir con mi madre recuerdo muy bien que llegó Josephyn, la vecina, era de Canadá, como todas las demás allegadas a la familia siempre andaba con las mejores fachas, entonces me preguntó con su idioma español a medias que cómo me llamaba y le dije Jesús a lo que ella exclamó con una gran carcajada:

 –“¿Yisus?, ja ja ja ¿No way!, we better leave it in Yi, are you agree?”.

 La verdad es que no entendí nada lo que me dijo, así que asentí con la cabeza y dije:

-“Sí, Yi”.

Desde entonces así me llaman, y sinceramente agradezco infinitamente a Josephyn por su gran aportación a mi vida.


Entonces digamos que me llamo Yi, y aquí estoy yo, Yi, aún esperando conocer a mi madre, nunca he estado cerca de ella por más de una hora, siempre tiene que dormir o trabajar, es todo un misterio, un misterio que me gusta, por el cual me siento intrigada, me encanta verla siempre con esos atuendos tan elegantes y con aquellos tacones altísimos, sus cabellos finamente aderezados y sus ojos con brillantes sombras coloridas, nunca dejará de ser hermosa mientras tenga su cigarro entre los labios,  mi tía Rosa la que me crió dice que es una puta, pero puta no alcanza a definir todo aquello que envuelve a mi madre, ella ama el sexo  y la manera en que los hombres olvidan todo cada vez que están con ella. Eugenia ama las drogas y se convierte en una de ellas solamente para darle placer a un hombre, mi madre  tiene clase, ella es ninfómana, putas las de rancho.

martes, 8 de julio de 2014

Capítulo I. Daría de una ninfa María.

“Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.”
                                                                       Pablo Neruda

-“Daría de una ninfa maría… ninfa maría?, hija, pásame los lentes!”, corriendo rápidamente llegó Oralia a entregarle sus anteojos.
“A ver cuando ‘ora sí va con el oculista  a que le cambie esos armatostes de fondo de botella que ya buena falta le hace”.
-“¡Ya hombre, trae acá! Diario de una ninfómana, ‘ora sí, esa es la película que más miedo me ha dado verdá de Dios, ¿Cómo es posible que le pongan nombrecitos según muy científicos a las chingadas mañaas tan pinchis normales entre las viejas? Es que allá en mi rancho a eso le dicen puterías!”.
-“¡¿ Qué trae amá pué’?!”
-“ Po’sí ,ira ahí te va, tu tía Eugenia, ¿Cuántos novios tuvo? ¡Dos!¡ Dos chingados novios! ¡Ah! Pero con cuántos se metió la condenada? ¡Uno! Uno por semana! Ay los agarraba en la plaza cuando hacía los bailecillos esos Don Manuel Preciado, ese sí era un buen gobernador, preocupado por las necesidades di uno! Todos los fines había baile en el cuadro, ¡ Ah qué bailes,! ¡Qué fiestas! ¡Qué tiempos!”.
- “¡Mamá! ¿Ya se tomó su aceite de bacalao pa’ la memoria?”.
-“¡ Ay mendiga enfadosa! La cosa es que en cada baile se agarraba uno de los más guapillos del rancho, ¡Mi papá le ponía sus chingadazos por andar encuerada enfrente de todo mundo! Ira haz de cuenta que se ponía la falda hasta casi el tobillo  la condenada, pero ¡ayija de su madre! , en paz descanse mi Mamalena, nomás doblaba la cuadra y ¿ no la veías ay arremangándose la falda hasta las tetas? No pos ya te imaginarás, se le veía el final de la rayita, ay traía a todos detrás de ella mmm… ya si no, pos andaba enseñando todo y ya estando ay en la plaza pos rápido agarraba bailador ¡Uno!¡Uno a la semana hija! Y no creas que nomás lo miraba ese día al cabrón, ahí siba todos los días saliendo de la escuela al estero  ja ja ja ¡Cabrona!, ¿Te acuerdas ay onde zarandean el pescado? Pos ay mero en la cuevita. Ya nomás llegaba el viernes y ya no lo pelaba al otro menso j aja ja, no… ira, Genaro, Francisco, Fabián, Ramiro, José Juan, Manuelín, el Josecito, Pedro Pérez, el de la frutería, Fernando del Río ¡y hasta el hijo del Preciado!, pisaba parejo la mendiga, pero ‘ira nomás tuvo al Cristo de Jesús y ya se puso re gorda, ¡nadien hija, nadien le volvió hacer caso! Ja ja ja el karma es sabio dijeran los jipis. Y pos es lo que te digo, que eso es ser puta hija y me vas a tener que perdonar la palabra, ¡Pero así se dice! Ya en esta modernidad que le quieren andar diciendo quesque ninfómano, bien fresas según ellos ¡Ay sí, ay sí!, ¡Ninfómanas mis nalgas! ¡O putas pues!, pa’ que me entiendas.

-“¡ Ay amá, usté y sus cosas!”